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- DEBATE ALBERDI Y SARMIENTO
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- Hoy tenenos el privilegio de contar con el
doctor Juan Bautista Alberdi y con Domingo Faustino Sarmiento,
dos hombres que pertenecieron al mismo partido, que militaron
en las filas unitarias durante los 20 años que Juan Manuel
de Rosas gobernó al país, pero que después
de su derrocamiento y de la sanción de la Constitución
Nacional en 1853, se enfrentaron con distintas concepciones.
Como los candidatos actuales de la Argentina parecen temerle
a los debates, vamos a pedirle a Alberdi y a Sarmiento que le
demuestren a ellos y también a todos nosotros, el valor
que tiene la confrontación de pensamientos.
Muchas gracias por prestarse a este debate. Las reglas serán
claras: ambos dispondrán del mismo tiempo para expresarse,
no se permitirán las interrupciones, y los temas serán
iniciados alternativamente, por cada uno. Sorteamos para determinar
quién sería el primero, y salió beneficiado
el señor Sarmiento.
¿Algún comentario doctor Alberdi?
Alberdi: "No espere usted de mí sino una crítica
alta y respetuosa. No tengo nada en contra de la persona de Sarmiento,
sino tributarle respeto".
Sr. Sarmiento, ¿quiere agregar algo?
Sarmiento: "Mi ánimo pues, no es persuadirlo
ni combatirlo".
¿Cuál es la causa de los males de la Argentina?
Sarmiento: "Hay una organización del suelo,
central y unitario. Nosotros queríamos la unidad en la
civilización y en la libertad, y se nos ha dado la unidad
en la barbarie y en la esclavitud. La ciudad es el centro de
la civilización argentina. Allí están los
talleres de las artes, las tiendas del comercio, las escuelas,
los juzgados, todo lo que caracteriza, en fin, a los pueblos
cultos. Saliendo del recinto de la ciudad, todo cambia de aspecto.
El hombre de campo lleva otro traje. Sus hábitos de vida
son diversos. Parecen dos sociedades distintas, dos pueblos extraños
uno de otro. Todo lo que hay de civilización en la ciudad,
está bloqueado en el campo".
Araceli: Dr. Alberdi, su turno
Alberdi: "La idea de dos civilizaciones tiene mucho
de acierto, pero Sarmiento se equivoca en la localización
que hace de ellas. Colocar la civilización en las ciudades
y la barbarie en el campo, es un error de historia y de observación,
además de manantial de anarquía y de antipatías
ratifícales entre localidades que se necesitan y complementan
mutuamente. ¿En qué país del mundo no es
el campo más inculto que las ciudades? Si fuese preciso
ubicar el espíritu moderno y el espíritu del atraso
en Sudamérica, la simple observación nos haría
ver que el progreso está en las provincias del litoral
y el atraso en las ciudades mediterráneas".
Araceli: Sr. Sarmiento
Sarmiento: "La vida del campo ha desenvuelto en el
gaucho las facultades físicas sin ninguna de las de la
inteligencia. Sin ninguna instrucción, sin necesitarla
tampoco, sin medios de subsistencia, el gaucho es feliz en medio
de su pobreza y de sus privaciones, que no son privaciones para
el que nunca conoció mejores goces ni extendió
más altos sus deseos. El gaucho no trabaja. El alimento
y el vestido lo encuentra preparado en su casa. Si es propietario,
se lo proporcionan sus ganados, si nada posee se los da el patrón
o el pariente".
Araceli: Dr.Alberdi, su turno
Alberdi: "Los campos fueron siempre el baluarte de
nuestra independencia. Y el paisano, el gaucho su primer soldado.
La política que no sepa apoyarse en nuestros campos para
resolver el problema de nuestra organización y progreso,
será ciega, porque desconocerá la única
palanca que hace mover a esta tierra despoblada".
- Caminos para salir de la crisis
- Alberdi: "Con
todos los cambios de personas el país no cambiará
de suerte mientras no cambie el orden vicioso en que se encuentran
colocados sus intereses económicos de que depende su vida,
su bienestar y su progreso. Todas las teorías que pretenden
explicar la producción de la riqueza y la supresión
de la pobreza por otros medios que el trabajo y el ahorro, en
vez de la ociosidad y el dispendio, son teorías falsas,
de engaño y de ruina que, lejos de servir para remediar
la crisis, sólo sirven para producirla o agravarla".
Araceli: Sr. Sarmiento, su turno.
Sarmiento: "El país actual presenta la imagen
del caos en materia de administración y de rentas, y los
abusos que en él se perpetúan después de
cuarenta años de independencia, no tienen ejemplo en pueblo
alguno de la tierra. ¿Por qué causa oculta Santa
Fe se desmorona, y Buenos Aires y Montevideo se ensanchan, pueblan
y enriquecen? ¿No gozan de las mismas leyes comerciales?
He aquí la explicación: Buenos Aires y Montevideo
son puertos abiertos al comercio europeo, a los buques de todas
las naciones, mientras que Santa Fe sólo podía
admitir en su puerto a los buques de cabotaje. Esta es una ley
universal. Del libre intercambio de productos entre una ciudad
y los demás mercados del mundo depende su engrandecimiento
y prosperidad".
- Importancia de la educación
en la Argentina
- Sarmiento:
"Cuarenta años de independencia, de república
democrática, y doscientos mil niños sin recibir
educación, y cien mil más que apenas aprenden a
leer y escribir. Y los encargados de remediar tamaños
males, en lugar de decir "vamos mal, el país está
en un estado lamentable, vergonzoso, y de atraso", tratan
de alucinarse a sí mismos buscando frases que nada significan
y que nada remedian. ¡No! Tenemos que reparar en diez años
la omisión de tres siglos si no queremos hundirnos pronto,
inevitablemente, en un abismo. He aquí lo que le toca
hacer a la administración en desempeño de su deber".
Araceli: Dr. Alberdi, su turno.
Alberdi: "La América del Sur es, a la vez,
rica y miserable. Es rica por la manera de ser de su suelo. Es
pobre por la manera de ser de su pueblo. Enseñar al pueblo
a crear la riqueza es enseñarle a ser fuerte y libre.
La riqueza es poder y libertad, y el autor de la riqueza es uno
mismo. En esa enseñanza consiste la parte principal de
su educación en el presente. Esta es la educación
que el pueblo de Sudamérica necesita y no recibe. En lugar
de educación, recibe instrucción. Pero instruir
al pueblo no es educarlo. Educarlo es formarlo en la costumbre
de la vida que lo hace capaz de llenar su destino social. Esa
capacidad no se adquiere con sólo aprender a leer y escribir".
- Financiamiento de la educación
- Alberdi: "El
gobierno de Sarmiento ha llenado el país de escuelas,
de maestros, de libros, de impresos, de librerías y bibliotecas,
de universidades, en proporción superior al número
de escolares. ¿Por qué? Porque en la moral de esa
administración, el maestro valía más que
el discípulo como instrumento electoral. El niño
que por su edad no es elector, valía menos que el maestro.
Y aumentar las escuelas era aumentar los maestros, es decir,
los electores, los votantes y los votos favorables. El que cambia
su voto por un empleo no es un modelo de moral. El Estado de
la instrucción se ha medido por las cifras de la estadística.
Lo que no se ha medido por los números es el estado de
la educación moral".
Araceli: Sr. Sarmiento, su turno
Sarmiento: "Si algún mérito hay en
mi obra, es que principada a los 16 años de edad en que
fundé en San Luis de la Sierra la primera escuela, no
he abandonado jamás ni la idea ni el empeño, en
medio de las dificultades de vida tan agitada como militar, escritor,
diarista, político, senador, ministro. Todo lo hice servir
a mi propósito: la educación, que no da prosélitos
ni fama en nuestros países".
Araceli: Señores, retomemos el tema. ¿De
dónde deben salir los fondos para financiar la educación?
Le toca a usted, Sr. Sarmiento.
Sarmiento: "No se pone una mano rigurosa en la educación
popular por los costos que demanda. Pero ésta es una de
las tradiciones de gobierno en que hemos sido educados. Si el
gobierno estuviese encargado de vestir a la nación con
las rentas públicas, es seguro que andaríamos todos
desnudos. Porque sumando todos los vestidos que se necesitarían,
el administrador vería que no hay fondos en caja para
proveer de vestido a un millón y medio de habitantes.
¿De dónde se sacarán los fondos para la
educación? De donde sale el vestido de cada uno. No hay
otra fuente, no hay otra renta. La acción del gobierno
debe limitarse a hacer que nadie ande desnudo, organizando los
medios individuales para que, concurriendo proporcionalmente,
formen un caudal que se distribuya entre todos los que hayan
de necesitarlo. Nada de administración pública,
nada de fisco, nada de rentas nacionales. El padre sostiene la
educación de sus hijos, el barrio la de sus vecinos, la
ciudad la de sus ciudadanos, la provincia la de sus habitantes,
y así ascendiendo hasta llegar a la rentas nacionales
que no deben emplearse sino en acudir donde las provinciales,
las municipales o particulares no alcancen a costear el mínimo
de educación que un hombre necesita para no quedar condenado
toda su vida a la barbarie, y a la incapacidad de proveer a su
subsistencia y mejorar su condición".
Araceli: Dr. Alberdi su turno
Alberdi: "Otro recurso que sería a la vez
remedio curativo del mal moral del país, que es la ignorancia
y la falta de educación, sería la supresión
casi total del gasto público presente en lo que se llama
instrucción pública. No ay verdadera instrucción
sino la que se da el país a sí mismo. Los discípulos
debenpagar los salarios de sus maestros, es decir, las familias
deben costear la educación de sus hijos. Es el modo de
aprovechar ese gasto y salvar a sus hijos, de estimular el celo
y el talento de los maestros, en vez de pervertirlos en la ociosidad
nacida del salario fijo dado por el Estado en su pago, que degenera
en servicios electorales y de otras cosas contrarias a la educación".
- La inseguridad: El delito y la violencia
- Alberdi: "La
crisis que consiste en este empobrecimiento crónico tiene
un origen político en el estado inacabado y embrionario
del organismo de nuestro Gobierno nacional. Por un lado, es causa
de decadencia de nuestra riqueza comercial. Por el otro, lo es
de nuestra riqueza rural y territorial, por la falta de seguridad
consiguiente a la ausencia de un gobierno capaz de garantizarla
eficazmente. Toda la extensión de nuestro vasto suelo
no añade nada a la riqueza del país, porque la
tierra y la propiedad no tienen valor donde falta la seguridad,
que no puede dejar de faltar donde no hay gobierno serio, eficaz
y fuerte. La existencia de un gobierno real y efectivo es la
primera de las necesidades y conveniencias del país, y
el único remedio eficaz de la crisis de inseguridad, que
es sinónimo de crisis de pobreza".
Araceli: Sr. Sarmiento, su turno.
Sarmiento: "Yo deseo que el ministro de Instrucción
Pública, que lo es también de Justicia, al lado
de los datos sobre escuelas nos diese la estadística criminal
de este año. Si hemos de juzgar por lo que del movimiento
de la policía comunican los diarios, casi no pasa día
en que no haya de 15 a 30 personas detenidas por delitos, infracciones
o sospechas de crimen. Pasan de cien mil pesos los valores robados
en estos últimos meses, y lejos de ser un accidente, esta
recrudescencia de hechos criminales parece una manifestación
natural de algún vicio orgánico de la sociedad,
que se remedia con educación. La educación pública
podrá contar un día no lejano, con su única
base posible de existencia y desarrollo: rentas suficientes destinadas
directamente para su sostén. El aumento de los robos y
asesinatos traerá este resultado".
- Conclusiones
- Sarmiento:
"Mi programa está en la atmósfera, en 20 años
de vida, en los hechos y en mis escritos. Piden gobierno y trabajo,
no la palabra sino la cosa, no el fruto maduro que nadie sembró,
sino la planta regada con sudor que dará fruto. Me piden
que realice lo que tantas veces he comenzado en la escuela, en
el ejército, en Chivilcoy, en san Juan, en la prensa.
Pónganse a mi lado, detrás espalda con espalda,
sostengan mi debilidad, y por mi madre y por Dominguito prometo
que levantaré la piedra y la subiré sobre la montaña.
Tengo la convicción íntima de que puedo hacer el
bien porque sé en qué consiste".
Araceli: Dr. Alberdi, su turno.
Alberdi: "Todo lo que el gobierno puede hacer para
ayudar a la nación a enriquecerse, toda la economía
del gobierno, está encerrada en estas tres simples cosas:
libertad, seguridad, tranquilidad. Se trata únicamente
de hacer de la Constitución una verdad de hecho, en los
4 o 6 artículos que forman toda su originalidad. Es decir,
de la ley que responde a las 4 necesidades que este país
tiene y son: un gobierno estable, población, capital,
riqueza y seguridad. Todo lo demás vendrá como
derivación lógica de esas causas. Estabilidad significa
paz. Seguridad significa libertad. Población significa
trabajo. Trabajo y capital significan riqueza, bienestar, independencia,
progreso y civilización. Esos hechos son los grandes puntos
de partida, las bases esenciales de salud que necesita el edificio
de la Nación Argentina".
- Muchas gracias Dr. Juan Bautista Alberdi.
Gracias Señor Domingo Faustino Sarmiento. Ojalá
los candidatos actuales los hayan escuchado. Tal vez se animen
y se den cuenta que, cuando se tienen ideas, los debates suman
votos en vez de restarlos.
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